El día después de la catástrofe, Cáritas reportó 1.300 familias damnificadas.

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La organización propuso proyectos de promoción que tengan salida laboral rápida para quienes perdieron sus fuentes de ingreso. Recibieron donaciones de toda Argentina y de Canadá.

Cáritas, la organización perteneciente a la Iglesia católica, reportó esta semana 1.300 familias afectadas por la catástrofe ambiental en la provincia de Corrientes. Su campaña está orientada a ayuda en “el día después”, gracias a donaciones provenientes de toda la Argentina y Canadá.

La referente de Cáritas diocesana, y miembro del área de Medio Ambiente y Gestión de Riesgo y Emergencias (Magre) en la arquidiócesis de Corrientes, Patricia Monzón, explicó que son 17 las parroquias correntinas desde las que nuclean la asistencia humanitaria.

“Nosotros estamos hace dos años en sequía y los incendios que comenzaron el 26 de diciembre afectaron la parte de los esteros, del lado de la diócesis de Santo Tomé y también del lado de la diócesis de Corrientes. Conversando con un bombero de Concepción, la localidad que atraviesa el Estero del Iberá, nos contaba que se perdió la mitad de la flora y fauna, sobre todo afectando a las aves”, dijo Monzón.

“Fueron 13 localidades y 17 parroquias las afectadas, de las cuales contamos con referentes temáticos Magre que están capacitados para intervenir en estas situaciones con la articulación de informes, de las visitas en los terrenos y con la llegada de las donaciones. Hasta hoy, hay 1.300 familias damnificadas, de las cuales 800 están afectadas directamente ya que, al quemarse los montes, árboles y chacras, perdieron su fuente de trabajo y tardará mucho tiempo en recuperarse”, precisó Monzón.

Apoyos

La organización recibió dinero donado en todo el país a través de la aplicación Mercado Pago. Por otra parte, esta semana también confirmaron el apoyo del Fondo de Canadá para Iniciativas Locales (Cfli).

“En Cáritas Corrientes pensamos en proyectos de promoción que tengan salida laboral rápida para las familias que perdieron su fuente de ingresos, como carpintería y costura, ya que en la zona existen pequeños talleres. También buscamos reconstruir sus huertas a través de un seguimiento sobre cómo llevarla adelante junto con la cría de animales”, continuó Monzón.

Además, detalló que debido a la sequía, el río Paraná está en baja, y las lagunas y parte de los Esteros del Iberá se han secado. “En estos tres meses no tuvimos casi nada de lluvia y lo que llovió hace poco no fue suficiente. Por eso, queremos instrumentar un proyecto de captación de agua de lluvia que servirá para el riego, el consumo personal y para los animales. Junto con los centros asistenciales de salud de cada localidad, y con el trabajo de estas familias, articularemos la purificación del agua”, explicó.

Estos proyectos de Cáritas, y la campaña “Por un futuro mejor”, se basan en el cuidado de la “casa común” propuesto en Laudato si’, la segunda encíclica del Papa Francisco.

Fuente: El Litoral                               Autor: portalcorrientes.com.ar

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