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Ante casos confirmados en Mocoretá, se remarca la importancia de informarse, prevenir y actuar con responsabilidad
Ante la confirmación de casos de leishmaniasis en la localidad de Mocoretá, desde Portal Corrientes consultamos a la médica veterinaria Gabriela Robledo, profesional que atendió estos casos, con el objetivo de brindar información clara, confiable y basada en la experiencia clínica, y así contribuir a la prevención y al cuidado de la salud animal y humana.

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria producida por un protozoo del género Leishmania spp., que se transmite a través de la picadura de un insecto llamado flebótomo (Lutzomyia spp.). Se trata de una zoonosis de gran importancia, ya que puede transmitirse a las personas, pero no por contacto directo con los perros, sino únicamente mediante la picadura del vector infectado.
Los flebótomos son insectos pequeños, peludos y de hábitos nocturnos. Habitan en zonas húmedas y boscosas, se reproducen en materia orgánica como gallineros y chiqueros, y prefieren lugares oscuros y frescos cercanos a sus sitios de cría, interactuando con humanos y animales domésticos en áreas peridomiciliarias.
Si bien otras especies animales, incluidos felinos y animales silvestres, pueden contraer la enfermedad, el perro es el principal reservorio del parásito. Esto significa que un animal puede ser positivo a leishmaniasis sin manifestar signos clínicos durante largos períodos.
Síntomas y evolución
Los síntomas dependen del tipo de leishmaniasis (cutánea, mucocutánea o visceral). Entre los signos más frecuentes se encuentran el crecimiento exagerado de uñas (onicogrifosis), sangrado de nariz y/o puntas de orejas, pérdida de apetito, caída excesiva de pelo —especialmente alrededor de los ojos—, pérdida de peso y renguera. Si no se trata a tiempo, la enfermedad puede derivar en una insuficiencia renal grave y posible daño hepático.
Diagnóstico y tratamiento
La enfermedad puede diagnosticarse mediante citología, test serológicos o métodos de biología molecular como IFI y PCR. Es importante remarcar que ningún método diagnóstico es infalible, y que una baja carga parasitaria puede generar falsos negativos. En estos casos, el criterio profesional es clave para repetir estudios, iniciar tratamientos sintomáticos y evaluar la evolución del paciente. Un perro positivo puede recibir tratamiento y mejorar su calidad de vida si se actúa a tiempo, aunque la evolución puede variar según cada animal.
La eutanasia se contempla únicamente en casos terminales o cuando, por decisión de los tutores, no se realiza el tratamiento correspondiente, ya que un animal positivo sin control implica un mayor riesgo sanitario para la comunidad.
El caso de Lara: una experiencia que aporta claridad
La médica veterinaria Gabriela Robledo compartió el caso de Lara, una perra bóxer de su familia que vivió en Misiones, donde comenzaron a registrarse los primeros casos de leishmaniasis en el año 2006. En ese contexto, la falta de información generaba temor y la eutanasia era frecuentemente sugerida.
Lara presentó síntomas como sangrado de nariz y de las puntas de las orejas, además de renguera. Tras realizarle los estudios correspondientes, el diagnóstico fue positivo, pero se decidió iniciar tratamiento. Con los cuidados necesarios, Lara mejoró y vivió seis años más, alcanzando un total de 11 años de vida, sin que su familia contrajera la enfermedad, demostrando que, con información, control y compromiso, es posible convivir responsablemente con la patología.

Prevención: la herramienta fundamental
La prevención sigue siendo el pilar principal. Se recomienda el uso de repelentes, collares o pipetas en los animales —sean positivos o negativos—, la limpieza de terrenos y malezas, y el uso de repelentes ambientales en los hogares.También es importante tener en cuenta que existe una vía de transmisión vertical, de madre gestante a cachorros, si la hembra es positiva. Un animal positivo, correctamente medicado y protegido con repelentes, presenta un riesgo mínimo de contagio.
Informacion: importante antes que el miedo
El miedo no es una buena opción para abordar esta problemática. La información proveniente de fuentes confiables y profesionales es la clave para comprender cómo prevenir la enfermedad y cómo actuar de manera adecuada si aparece. Cada caso debe evaluarse de forma individual, considerando la gravedad del cuadro, el estado general del animal y el compromiso familiar para llevar adelante el tratamiento.–
-Desde Portal Corrientes agradecemos especialmente la colaboración de la médica veterinaria Gabriela Robledo, MP 1910-UNNE, por su valioso aporte profesional y su compromiso con la salud pública y animal.
